5 formas importantes de afrontar la ansiedad

Todo el mundo se siente ansioso o nervioso a veces. Estos sentimientos pueden aflorar cuando te enfrentas a un reto. Pueden ocurrir cuando la presión es para hacerlo bien. Pueden ocurrir cuando temes cometer un error, quedar mal o ser juzgado.

Estas situaciones no suelen ser peligrosas. Pero el cerebro responde como si lo fueran.

Por ejemplo, puedes sentirte nervioso antes de hacer pruebas o exámenes importantes. Puede que te sientas ansioso cuando te toque hablar en clase. Estos sentimientos pueden ser incómodos, pero puedes afrontarlos.

En lugar de evitar las cosas que te provocan ansiedad, lo mejor es afrontarlas con un tratamiento de la ansiedad. Quizá te sorprenda lo que puedes hacer. Aquí tienes cinco cosas que pueden ayudarte a aprender a afrontar la ansiedad:

Empieza con una mentalidad de "crecimiento". Algunas personas tienen una mentalidad fija. Pueden pensar: "Yo soy así. Me pongo ansioso antes de hablar en clase. Así que no levanto la mano". Con una mentalidad fija, la gente no cree que las cosas puedan cambiar. Piensan que son como son y punto.

Pero la ciencia del cerebro ha demostrado que puedes enseñar a tu cerebro nuevas formas de responder

Las personas con una mentalidad de crecimiento lo saben. Saben que pueden mejorar en casi todo, con esfuerzo y práctica. Esto incluye la gestión de la ansiedad.

Observe cómo se siente la ansiedad en usted. Conozca las sensaciones corporales que forman parte de la ansiedad. Descríbete a ti mismo. Cuando estás ansioso, ¿sientes "mariposas"? ¿Palmas sudorosas? ¿Manos temblorosas? ¿Un latido del corazón más rápido?

Sepa que estas sensaciones forman parte de la respuesta normal del cuerpo a un desafío

No son perjudiciales. Desaparecen por sí solas. La próxima vez que se produzcan, trata de notar las sensaciones sin alterarte por su presencia. Acéptalos. Deja que estén ahí. No tienes que rechazarlos. Pero tampoco tienes que prestarles toda tu atención. Intenta dejarlos en un segundo plano.

Respira

Respira lentamente unas cuantas veces. Puedes inspirar contando hasta 4 y espirar contando hasta 6. Puedes usar tus dedos para contar cuatro o cinco respiraciones. Respirar lentamente unas cuantas veces no hace que la ansiedad desaparezca. Pero puede reducirla. Puede ayudarte a prestar menos atención a los pensamientos y sentimientos de ansiedad. Puede ayudarte a "reiniciar" y a estar preparado para seguir adelante.

Habla contigo mismo

Cuando estás ansioso, es habitual que te digas a ti mismo cosas como: "No puedo hacer esto". O "¿Y si lo estropeo?". En lugar de eso, plantéate decirte a ti mismo algo que te ayude a afrontar el momento con un poco de valor: "Puedo hacerlo". O: "No pasa nada por sentirme ansioso. Puedo hacerlo de todos modos".

Afronta la situación

No esperes a que la ansiedad desaparezca. Puede que pienses que vas a posponer tu intervención en clase hasta que dejes de sentirte ansioso por ello. Pero no funciona así. Lo que te ayuda a controlar la ansiedad es enfrentarte a ella. Esto se llama exposición.
Aprender a afrontar la ansiedad requiere tiempo y paciencia. Sobre todo, requiere práctica y estar dispuesto a enfrentarse a las situaciones que provocan ansiedad. Comienza con un pequeño paso. Cuanto más practiques, mejor será tu manejo de la ansiedad.

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